Si hablamos de la Educación lo primero que nos viene a la mente es el
colegio, la Universidad, deberes, profesores...
El sistema educativo que se ha creado en España desvirtúa lo que propiamente
indica la palabra educación.
Para mí, la educación es entrar en una tienda o en un bar y saludar, esperar
tu turno y dar las gracias cuando te sirven, educación es levantarte para ceder
tu sitio a personas ancianas en el bus, educación es no tirar basura al suelo,
educación es dejar salir a la gente del metro antes de entrar, educación es
respetar diferentes opiniones a las tuyas, educación es que cuando puedes robar
no robas.
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| Luis Bárcenas, implicado en el caso Gürtel |
La educación va mucho más allá de asignaturas, deberes, notas y exámenes en
los que escupes una información memorizada que en dos días seguramente olvides
porque no la has interiorizado.
La educación es la formación de tu personalidad, tus valores la
potenciación de tus talentos y virtudes, aprender a pensar por ti mismo y ser
capaz de buscar respuestas por tu cuenta.
En el sistema educativo
español está establecido un programa educativo fijo e igualitario para todos
los alumnos y alumnas.
Y no todos tenemos las mismas capacidades ni los
mismos tiempos de aprendizaje ni por supuesto, las mismas habilidades. Un
niño puede ser un genio en matemáticas y no tener habilidades sociales. Una niña
puede tener aptitudes para ser un artista y no interesarle nada la biología o geografía.
Potenciar las aptitudes de cada persona, ese debería ser el objetivo de la educación.
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| Fuente: Quino |
Para ello es necesario romper con el sólido sistema que tenemos. Puede
parecer una locura pero yo creo que el proceso de aprendizaje debería ser al
revés. Las personas necesitamos experimentar, practicar para descubrir a que
nos queremos dedicar y una vez lo tengamos claro, empezar a estudiar. Porque no
hay mejor aliciente que tener interés por algo y ganas de aprender.
¿No creéis que si en vuestra adolescencia hubieran indagado en qué os
gustaría ser o cómo ser, y hubiesen potenciado vuestras aptitudes, ahora
tendríais otra vida y oficio completamente diferentes?
Tenemos asumido que los niños/niñas y los adolescentes no son lo suficientemente
listos como para pensar por sí solos, queremos ser sus salvadores, sus guías y
les queremos enseñar tanto que no les dejamos ser.
Creo que, en España, estamos pasando por una etapa
donde a las altas esferas, les interesa una población inculta y manejable, por
lo tanto no tienen ningún interés en mejorar la educación de este país.
En definitiva, como en todas las entradas de este
blog, lo que quiero es que reflexionéis y saquéis vuestras propias
conclusiones, porque lo que está claro es que el sistema educativo que tenemos
en España, desde luego no es el ideal.
“Un pueblo ignorante, es un pueblo fácil de
engañar y manipular” (Che Guevara)
“A un pueblo EDUCADO
es muy difícil que lo engañen los CORRUPTOS Y MENTIROSOS” (José Mújica)
Batallitas mías
Sé que las comparaciones son odiosas pero os voy a contar las experiencias
que he vivido relacionadas con el mundo educativo. Actualmente estudio la
carrera de Periodismo, pero antes de comenzarla me gradué en Educación Infantil.
Tuve la oportunidad de realizar prácticas con niños/niñas de 3 años en dos
guarderías, una situada en una ciudad española y otra en Berlín (Alemania).
La diferencia entre las dos
es abismal. En España los niños/niñas no tenían la oportunidad de
elegir nada de lo que hacían. Llegaban, se les cambiaba de ropa y se les
contaba algún cuento. Después tenían tiempo libre con juguetes en el propio
aula. A la hora del almuerzo, se les sentaba en una silla frente a la educadora/educador
y se les daba de comer a la boca, uno detrás de otro. Cuando acababan, una
siesta y para casa.
En Berlín, los niños/niñas llegaban y ellos mismos se
cambiaban de ropa. Cada día había algún ejercicio de aprendizaje. A media
mañana, se elegía a un niño/niña que pelaba la fruta de almuerzo. Después se volvían
a cambiar y salíamos al parque más cercano donde jugaban en los columpios,
trepaban por los árboles y correteaban. Al volver ponían la mesa y comían todos
juntos. Una vez recogían la mesa, podían elegir si querían dormir una siesta o
quedarse leyendo un libro.
No quiero juzgar cual es el mejor método, lo que si
opino es que el de la ciudad española es el más cómodo para los educadores y no
se centra en el aprendizaje y la potenciación de la autonomía del niño como lo
hacía en Berlín.